06 de diciembre del 2019
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Abochornado, impotente e indignado, como buceando de nuevo en aquel sentimiento tan propio del 15M, escuché ayer media comparecencia De Francisco Correa frente al juez.

La sesión tuvo momentos verdaderamente memorables. Desde el momento que reconoce directamente la financiación ilegal del PP, cuando se indigna por la traición de quien grabó sus conversaciones, hasta el lío monumental de empresas, «no sé ni cuantas tengo pero es probable que todas sean mías», de fechas, de nombres y de dinero, «no sé qué cantidad tengo».

De Correa ya sabíamos que es un delincuente profesional, «yo he trabajado toda mi vida», de la misma forma que sabemos que la élite del Partido Popular es una mafia organizada o que el grupúsculo de malhechores que están sentados en el banquillo pagando por una corrupción sistémica se van a echar el muerto los unos a los otros esperando que Dios reparta suerte.

Si todo eso es tan obvio, si todos sabemos que unos cuantos cargarán las culpas (los obreros de la delincuencia) y que este país lo seguirá manejando la misma banda otros cuatro largos, eternos años, ¿por qué escucho entonces a Correa?

Restando la secreta esperanza de que dijera: «¡¡Rajoy y Aznar lo organizaron todo!!», solo se me ocurre un motivo, quería comprender los motivos del monstruo. Saber porqué alguien ya rico quiere más y más, sin límite aparente, a expensas de sus conciudadanos.

No fue muy original Correa, pero sí tremendamente preciso: «Porque todos lo hacían». Una manera de pensar muy extendida entre la población, que nos desvela una más que necesaria labor de reeducación colectiva. Aludió a las empresas del Íbex 35, a banqueros, a políticos, a directivos, abogados, partidos, comisionarios y asesores. Aludió a un entramado delictivo que sigue funcionando con la misma jerarquía hoy día en nuestra sociedad: la famosa casta.

Los medios echan en cara a Podemos el querer dividir la sociedad en el eje arriba y abajo, como si no existiera clase media ni grises ni puentes ni ambigüedades. Pero no se dan cuenta, o mejor dicho, no quieren darse cuenta de que son los Correa, Rato y cía. los que provocan la fractura. Son los que se esfuerzan por mantener los mismos circuitos de influencia, prevaricación y robo legal o ilegal los que dividen a la población. Porque los hay quienes quieren seguir siguiendo la mano que le deje las migajas, y otros que preferimos recuperar el pan, el camino y la tierra donde sembrar.

El problema y quizás, lo más tenebroso de todo, es que ese «todo el mundo» del que hablaba Correa, sigue ahí afuera, manejando a su antojo los derechos y recursos de mucha gente decente. Y que hay muchas personas y políticos en España dispuestos a legitimarles. Algunos incluso, les tienen envidia. Pese sobre ellos la bochornosa actuación de hoy. Son ellos y no otros, los que han creado al monstruo.

The following two tabs change content below.
Javier López Menacho
Escritor y Social Media Manager. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince, 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie, 2016) y Juan sin miedo (Alkibla, 2015) y SOS, 25 casos para superar una crisis de reputación digital (UOC editorial, 2018). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.
Javier López Menacho

Últimas entradas de Javier López Menacho (ver todo)

Tags: , , , , ,

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies