21 de noviembre del 2019
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Todos nosotros conocemos a un rico, aunque sea de vista. Piense usted en alguno, el que quiera, el caso más cercano que conozca. ¿Lo tiene en mente? Bien. A buen seguro ese rico tiene más conciencia de clase que la mayoría de gente a su alrededor.

Ese rico es plenamente consciente de que vive en un mundo desigual y que pertenece a una élite muy específica, por ello va a defender su status quo con uñas y dientes cada día, cada minuto. Va a luchar porque todo se mantenga como hasta ahora, si acaso debería cambiar algo será para su beneficio porque en este estado «libre y meritocrático» ha hecho las cosas bien. Porque ojo, tener conciencia de clase no equivale tener sentido de la justicia, simplemente es eso, saber a qué clase perteneces y cuáles son tus objetivos.

Marcos de Quinto es simplemente un caso más. Altanero y prepotente, pero solo un caso más. Él expresa lo que los ricos piensan en las redes sociales y los foros de opinión, da muchas pistas de su encorsetada ideología. Se intuye que si por él fuera, el diputado elegido a dedo por Albert Rivera dejaría ahogarse a las personas migrantes en las pateras antes de hacerlas llegar a nuestras costas, que echaría a media plantilla de Coca Cola sin darle las gracias y, por supuesto, sin indemnización, que considera razonable la brecha salarial y que simpatiza con la mayoría de consignas económicas de sus socios de Vox, porque todas ellas, atención, perpetúan un sistema que lo ha hecho poderoso y multimillonario.

No hay nada que atemorice más a de Quinto y a los de su especie que las distintas luchas por la igualdad. Les aterra. Por eso no quiere extranjeros con derechos humanos en nuestro país, ni a mujeres en los consejos de administración, ni países socialistas, ni sindicatos promoviendo la lucha colectiva, ni nada ni nadie que haga temblar los cimientos de una plutocracia confeccionada a su medida. La caja registradora debe seguir facturando.

De Quinto apurará su tercer gin tonic de la noche y dará una fuerte calada a su puro ondeando la bandera liberal, echando a pelear al pequeño autónomo y al frustrado oficinista contra los currelas, los pensionistas y las personas migrantes. A cada uno de ellos les asegurará que pueden ser como él; que ser millonario es cuestión de perseverar, que los demás son unos flojos, unos bien comidos. Y estos, inocentes capitalistas, le creerán porque no tienen ni una décima parte de su conciencia de clase. O mejor expresado, de su odio de clase, de su aporofobia.

foto: EFE /Ismael Herrero

Tags: , , ,

    3 Réplicas

  1. Sureda

    Buen artículo hasta que has mezclado churras con merinas… A los ricos les da igual que sea mujer (Alicia Koplowitz, Ana Botín…) o inmigrante (cualquier Jeque, Teodoro Obiang…), lo importante es que sean ricos. Somos los «pobres» los que nos hemos metido en una guerra entre nosotros (hombre vs mujeres, inmigrantes, catalanes vs «mesetarios»…) olvidando la conciencia de clase. Ellos, mientras, haciendo palmas con las orejas…

  2. Manuel

    El único odio de clase que veo aquí y perdona que te lo diga es el tuyo, aunque más bien parece envidia de algo que no quieres llegar a ser, estudió en la Complutense como muchos españoles, la diferencia es que el trabajó e hizo cosas que los demás no hemos sabido o hemos querido hacer, y si en vez de criticar tanto en este país se trabajara en vez de tanto hablar…

  3. Eduardo

    No conoce las ideas más elementales del capitalismo y es una idea peregrina pensar que los millonarios no quieren cambios y defienden su estatus por miedo. Las personas trabajadoras, con ambiciones, reflexivas y ahorradoras quieren unas reglas del juego limpias y sin muchos cambios en un largo plazo. La unica forma de valorar el esfuerzo o inteligencia o perseverancia es con dinero, podriamos aplaudirles en la plaza del pueblo pero preferimos dinero como recompensa. Por desgracia o por suerte no todos somos iguales, hay gente con más capacidad y mas sacrificio que otros. Vivimos en un mundo altamente competitivo donde es necesario normalmente esfuerzo para conseguir un beneficio, no podemos ser todos iguales en el sistema ya que no habria esfuerzo ni desarrollo, además al estar tan globalizados salirnos mucho del sendero común del resto de países nos perjudica. Con tanta experiencia en el último siglo ya sabemos que tenemos que alejarnos en todo lo que podamos del comunismo o este progresismo muy mal entendido que impone valores comunes de todos como propios y los radicaliza. Ayudar a los más desfavorecidos, a los enfermos, la lucha contra la discriminación sexual, o la integración de inmigrantes legales en nuestra sociedad etc..pues casi todos estamos de acuerdo, millonarios incluidos. Hay autónomos que son de clase baja y trabajan mucho y consiguen ser millonarios, y pasan a la clase que a usted no le gusta, ¿ ya son explotadores? ¿ Ya no quieren inmigrantes? ¿ ya son machistas ? ¿ les pedimos que devuelvan lo ganado o que lo repartan entre los inmigrantes o personas desfavorecidas? Su discurso estaria muy bien entendido si se está refiriendo a los oligarcas rusos o cubanos o venezolanos que tienen el dinero y el poder. Pero a simples millonarios capitalistas no tiene ningun sentido.

Participa libremente y desde el respeto. Del debate nos enriquecemos todos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para ofrecerte una experiencia de usuario óptima. Si sigues navegando estás dando tu consentimiento a nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies