31 de marzo del 2020
La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica La Réplica



Peláez, ¿podría ser cualquiera, verdad? Esa era seguramente la intención de David Barreiro al escoger uno de los personajes sobre los que recaería el peso de este singular proyecto literario. Peláez es, como dice su título, un periodista de provincias en un diario venido a menos e instalado en la crisis. Su jefe es, sencillamente, su jefe. A través de las conversaciones entre los dos, el autor realiza una radiografía de la España de la crisis, una reconstrucción efectiva, cuando no hiriente, de las relaciones jerárquicas en el mundo de la comunicación y la cultura.

Se basa en dos pilares fundamentales. La crítica social y el humor absurdo. El autor maneja el humor absurdo encadenando conversaciones desternillantes. Su vinculación con el teatro y experiencia en el campo de la literatura de carácter social sale a relucir en este trabajo, como ya lo hiciera en anteriores ocasiones. Conozco muchas obras que hablan de la crisis desde el drama, pero pocas desde el humor, o mejor dicho, pocas acertadamente desde el humor.

En estas historias, el jefe de Peláez tiene todo lo execrable que puede tener un jefe (y un ser humano): es vago, egocéntrico, delega hasta la saciedad, busca el pelotazo con extrema insistencia, es débil ante cualquier tentación y abusa del empleado siempre que puede. Hasta su inocencia resulta conmovedora, al tiempo que nos retrata. Era imposible que haciendo las que cosas que hace, el jefe de Peláez no saliera salpicado por su propia miseria. Un personaje plano que, en el fondo, no es más que el gancho para establecer una segunda línea crítica: La del propio Peláez.

 

David Barreiro

David Barreiro, en fotografía propiedad del autor.

 

Y es que, bajo su aparente abanderamiento de la causa cultural, Peláez no es más que un pobre pusilánime incapaz de plantar cara al sistema. Es cierto que usa la ironía para decirle las cosas claras a su jefe, es cierto que no es un ignorante, sino que conoce la realidad al dedillo, pero también es verdad que nunca hace nada por evitarlo. No hay rebeldía, sino una sumisión brutalmente asimilada hasta el mismísimo final del libro (¿Siempre habrá clases según el autor?). Lo que hace Barreiro con el conjunto de sus conversaciones es retratar al empleado cultural del último lustro, un trabajador que, borracho de romanticismo, se deja humillar hasta el extremo. No me digan que no conocen nadie así. No me digan que no son ustedes mismos un poco así.

Si el libro es una consecuencia de la crisis, su introducción en el mercado es una respuesta a la misma. 360 grados es un semanario digital de actualidad que proviene de Soma Comunicación. Lo que han hecho con el proyecto es invertir la cadena de difusión y convertir a las redes sociales en el germen de la interacción con el lector y no en el destino final. Uno iba leyendo su muro y, de repente, aparecían unas de estas surrealistas conversaciones. De ahí a la web y de la web al libro. 360 grado ha sabido entender dónde se encuentran los lectores potenciales del libro y se han trasladado allí. Ahí es donde Peláez (y parece un chiste de los suyos) se ha hecho un nombre.

Un libro crítico y tremendamente divertido cuya reseña, como no, debía ser clausurada con las voces de sus protagonistas en su recién comenzada segunda temporada:

 

Lunes, 1 de septiembre

– Buenos días, jefe.
– ¡¡¡Peláez!!!
– El mismo. Pensé que se habría olvidado de mí.
– ¿Cómo voy a olvidarme de usted, alma de cántaro? ¡Me ofende!
– Me alegra que no haya sido así.
– Y… ¿cómo es que ha regresado?
– Me di un tiempo para reflexionar y finalmente consideré que aquí no se está tan mal.
– ¡Por supuesto que no!
– Así que, si no le importa, voy a ponerme a trabajar…
– Perfecto.
– Ejem.
– Estupendo, hijo.
– Ejem.
– Fantástico.
– ¡Jefe! ¡Está delante de la puerta! Déjeme pasar…
– Verá… yo…
– ¿Qué pasa?
– Es que no estaba seguro de que iba usted a volver…
– ¿Ha contratado a alguien en mi lugar?
– Compréndalo, necesitaba tener las espaldas cubiertas…
– Seguro que le paga mejor que a mí.
– Lo mismo.
– ¿Nada?
– Bueno, sí, unas galletas de Royal Canin…
– Eso es comida para perros…
– Ya…
– ¿Ha contratado a un perro?
– Ahí lo tiene…
– ¿Un chihuahua?
– Se llama Rufus.
– ¿Y se supone que hace mi trabajo?
– Mire, dieciocho noticias al día.
– Aquí no se entiende nada.
– Es posible, pero está mejorando. Mire, en este folio no se hizo pis.
– Esto es indignante, jefe.
– Lo sé, Peláez, ahora mismo mando a Rufus al departamento de comunicación y usted recupera su puesto de trabajo.
– Pero exijo mi sueldo.
– Tendrá su sueldo y sus Royal Canin.
– Yo no soy un perro, jefe.
– ¿Está seguro? A ver, ladre.
– Guau.
– Fatal.
– Se lo dije.
– Las galletas pa mí.

 

 

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Javier López Menacho
Escritor y Social Media Manager. Ha escrito el libro Yo, precario (Libros del Lince, 2013), Hijos del Sur (Tierra de Nadie, 2016) y Juan sin miedo (Alkibla, 2015) y SOS, 25 casos para superar una crisis de reputación digital (UOC editorial, 2018). Ha sido traducido al griego y al alemán. En 2014, creó La Réplica, periodismo incómodo.
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