29 de noviembre del 2020
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El jueves de la semana pasada tuvo lugar un escalofriante y trágico suceso en Jerez de la Frontera. Una mujer discapacitada en silla de ruedas fue presuntamente asesinada por su pareja, un hombre de 55 años, que la golpeó repetidas veces en la cabeza con una machota (un martillo que se utiliza en las obras) hasta causarle la muerte. 

El caso, encuadrado en un contexto de extrema marginalidad (la mujer era conocida por practicar la mendicidad en las calles del centro), es un episodio de violencia machista de libro, con una dosis letal de crueldad y sadismo. 

Nada justifica un crimen tan abyecto y sólo cabe el estupor y el anhelo de justicia. Ese sería un buen punto final para este crimen. Pero no en Jerez, donde un caso así puede originar episodios grotescos.

Recapitulemos; según las primeras informaciones difundidas por los medios locales el crimen lo había perpetrado un ocupa rumano (el origen de nacimiento era muy subrayado), como así estuvo indicado en el titular o el cuerpo de la noticia de alguno de los medios locales y nacionales.

Esta información era parcialmente falsa, pues aunque los protagonistas eran de origen rumano, estos no ocuparon la vivienda. ¿De dónde procedía entonces dicha información? Pues, aunque pueda parecer increíble, procedía de la propia Policía Nacional. El cuerpo policial fue responsable de un ¿involuntario? bulo compartido masívamente. 

Así decía el flash informativo que fue enviado a través de Whatsapp a los medios de comunicación locales:

Sobre las 7:50 h se recibió en el CIMACC 091 varías llamadas para informar que en la calle Justicia, en una vivienda ocupada por ciudadanos de Rumania, se escuchaban voces y gritos fruto de una pelea que se estaba llevando acabo en su interior.

Hasta, la calle Justicia, en Jerez de la Frontera,  se desplazaron varios indicativos de la Policía Nacional, cuyos agentes localizaron el cuerpo sin vida de una mujer y han detenido a un hombre de 55 años, al parecer  pareja de la fallecida.

Se ha iniciado una investigación para esclarecer los hechos y descubrir la circunstancias del fallecimiento de la mujer. Así mismo se esta a la espera de la realización de la autopsia que determinará las causas de la muerte”. 

Ese es el flash informativo íntegro, tal y cómo fue mandado (he respetado la pobre ortografía original), y que se extendió como la pólvora por varios motivos: 1) el carácter duro e impresionante del suceso, 2) la habilidad del clickbait de los medios unida al sensacionalismo de la noticia en sí, y 3) los cantos de sirena de un relato xenófobo que vincula el machismo y la muerte a quienes llegan de países pobres desde el extranjero.

El relato era el sueño húmedo de un xenófobo de ultraderecha.

Premio periodístico a la Policía Nacional de Jerez en 2015 por parte del ex-ministro Jorge Fernández Díaz

Un dato para entender el contexto; la comunicación de la Policía Nacional en Jerez (y el periodista del Diario de Jerez encargado de cubrir esta noticia), son los mismos que premió el ex-ministro ultraconservador Jorge Fernández Díaz (hoy acorralado por el escandaloso asunto de corrupción bautizado como «caso Kitchen») en 2015 porque encarnaban “los dos valores fundamentales de la Policía Nacional: ser un referente social de calidad humana y ser cercanos y útiles a la sociedad”.

Ver para creer.

No tardaron mucho las cuentas oficiales del Partido Popular y de Vox en enlazar la noticia difundida por la Policía: “Otra vez la mezcla de inmigrantes y ocupas acaba en tragedia. En esto quieren convertir nuestros barrios”, afirmaba la formación de ultraderecha, frotándose las manos, en Facebook. El texto iba acompañado de una publicación de MasJerez, basada en el flash informativo policial. A día de hoy estas publicaciones NO han sido rectificadas ni por este portal ni por ambos partidos políticos. 

Así enlazaba la formación de ultraderecha VOX el bulo informativo

Porque ojo, la noticia de que la mujer y su asesino eran ocupas era falsa; la pareja estaba residiendo en el inmueble de forma legal y pagando un alquiler mensual, así lo reseñaron (con buen criterio) La Voz Del Sur, primero y Diario de Jerez, después, en informaciones posteriores que fueron contrastadas. 

“Cuando tu madre te diga que te quiere, verifícalo”, es un buen lema periodístico que conviene, de cuando en cuando, no perder de vista.

El bulo ocupa (u okupa, como se le llama intencionadamente de forma errónea) no iba a ser el único desliz informativo; el propio Diario de Jerez, días después del asesinato, en una noticia firmada de nuevo por Manuel Moure, titulaba de esta manera un texto que ilustraba la mismísima portada del Diario: “Asesinó a su esposa porque ya no no podía darle los cuidados que necesitaba”. Era el titular.

En el destacado subrayaba lo siguiente: “creen que el homicidio se enmarca dentro de los denominados ‘crímenes por compasión’”. Y es que, según parece, es una tipología de crimen catalogada por la Policía de la que se hace eco el periodista.

Portada de Diario de Jerez hablando de crimen «por compasión» el 12 de Septiembre

Pero cualquiera que leyera eso podría pensar que una muerte brutal a martillazos en la cabeza era un mal menor para aquella pobre mujer, cuya pareja habría mostrado una «razonable» (entiéndase la ironía) compasión por ella. Dejar un cabo suelto sobre la eutanasia es todo menos fruto de la inocencia.

Las reacciones de la infame portada no se hicieron esperar; no sólo de lectoras indignadas con la óptica machista de la noticia, sino desde la propia Asociación de la Prensa de Jerez, que recriminó con dureza un tratamiento fuera de la deontología profesional del periodista: “Lamentamos el artículo publicado hoy por Diario de Jerez y les instamos a consultar las guías que existen para el tratamiento periodístico de las informaciones respecto a una lacra social como ésta. Tenemos una gran responsabilidad”, afirmaban en un comunicado.

Concentración de Marea Violeta en repulsa por el crimen machista

La asociación feminista Marea Violeta, visiblemente cabreada con la información publicada, se mostraba mucho más contundente en una nota de prensa: “El desprestigiar a la mujer víctima citando falsamente, como en este caso, que era una okupa, o cuando citan que era una indigente, o inmigrante, o cuando quitan responsabilidad al hombre asesino diciendo que era un ajuste de cuentas, o como en este caso que lo hizo por compasión, esta forma de tratar la noticia, además de manifestar injustos prejuicios contra estos grupos sociales, tiene el claro objetivo de alejarnos de las víctimas, de disminuir nuestra capacidad de empatizar con ellas. Por el contrario buscan la justificación parcial del asesino”.

No es la primera vez que este periodista choca de frente contra el feminismo ni “informa” de modo sesgado sobre el asunto de la ocupación (sin k, insisto); y a buen seguro que no será la última. 

Cabe preguntarse entonces, ¿dónde queda la objetividad que tanto pregonan y anhelan en las escuelas de periodismo? 

Así titulaba MasJerez el suceso, con parte de la información falsa

No existe, simplemente. Es una de las grandes milongas del periodismo. Toda noticia es subjetiva porque depende del tratamiento que se le otorgue y del modo en el cual nosotros, los periodistas, exponemos los hechos. 

Que el Diario de Jerez o MasJerez (o cual sea el medio en cuestión) ofrezca un tratamiento conservador y sesgado del caso es algo demasiado común; lo realmente infrecuente es liberarse de la mochila de prejuicios, ser riguroso, coger la libreta y contrastar cada dato informativo; también es raro ser ecuánime con lo que nos encontramos. 

Con esta forma de contar los hechos no vislumbramos compromiso con la verdad porque ni siquiera parece interesarles. Prefieren crear una información a imagen y semejanza de un relato que aspiran instaurar socialmente. Un relato aporófobo, machista y xenófobo.

Errar podemos errar todos, nadie está libre de ello; pero hay errores que parecen perpetrados desde la ignorancia o, peor aún, desde la perversidad, desde una posición alejada de los derechos humanos y la rigurosidad.

Hay textos escritos a miles de metros de la verdad, y la verdad debería ser irrenunciable, pues es el verdadero motor y la razón de ser del periodismo. 

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Alejandro López Menacho
Periodista. Codirector de La Replica. Autor del libro '101 películas españolas para entender nuestro presente' en la editorial Héroes de Papel. "Los viejos sueños eran buenos sueños. No se cumplieron, pero me alegro de haberlos tenido".
Alejandro López Menacho

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