25 de junio del 2019
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Los días siguientes, incluso la semana siguiente, a un resultado electoral, sobre todo cuando no son los que tú querías, es difícil resistir la tentación de buscar culpables, especialmente fuera de cada casa.

Este es un ejercicio de contención apto para muy pocos. Pero pasado ese primer arrebato de rabia, es necesario sentarse y reflexiona; hacerlo bien y de forma constructiva también puede ser como hacer una cuádruple pirueta.

En Madrid, no hemos dejado de llevarnos las manos a la cabeza, y, casi con toda probabilidad, volverán aquellos que endeudaron el Ayuntamiento, que regalaron las viviendas sociales a fondos buitres, que consiguieron hacer de Madrid una de las ciudades europeas más contaminadas y peligrosa para la salud de las personas. ¿Qué ha fallado? No supimos hacer llegar a la gente la urgencia de mantener ese cambio, la necesidad de poner en el centro de las políticas a las personas y a nuestro planeta. Y, tal como muestran los mapas electorales, no lo conseguimos en los barrios más humildes. Los datos de participación ahí eran más bajos que la media del resto. Los datos son claros y  no supimos llegar a aquellas personas que más nos necesitaban.

A pesar de esa sensación de no haberlo logrado, hay algunos gestos, pequeños, que me hacen pensar que la semilla que sembramos terminará por florecer. Ayer pasaba por la oficina una señora, que al ver colgada la banderola de Carmena y Errejón, entró y nos pidió si nos quedaba una para darle. “He tenido una nieta y le estoy haciendo una cápsula del tiempo para enseñarle que hubo un tiempo reciente en que en Madrid tuvimos una alcaldesa de la que estar orgullosas”. 

A pesar de lo emocionante, sin embargo, no puedo evitar pensar que el precio de los errores que hemos podido cometer ha sido demasiado alto. Como leí en uno de los tuits más resultados del lunes pasado «Carmena no pierde Madrid, Madrid pierde a Carmena». Con ello perdemos cada una de nosotras la posibilidad de vivir en una ciudad más justa, más sostenible, más acogedora y más feminista, que gobernó, no para quienes le votaron, sino, por encima de todo, por el bien común. Habrá que seguir regando la semilla.

La imagen se publicó en La Vanguardia.

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Carol García

Carol García

Periodista y politóloga especializada en relaciones internacionales y miembro de EQUO.
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